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  • León Uris – El Peregrino

    León Uris – El Peregrino

    León Uris

    El Peregrino

    “El Peregrino” de Leon Uris es una novela histórica que sigue la vida de Lior Sampson, un hombre de origen judío cuya existencia está marcada por la tragedia, la guerra y la búsqueda de identidad.

    “El Peregrino” de Leon Uris es una novela histórica que sigue la vida de Lior Sampson, un hombre de origen judío cuya existencia está marcada por la tragedia, la guerra y la búsqueda de identidad.

    La historia comienza con la infancia de Lior en los años previos a la Segunda Guerra Mundial. Su familia sufre los horrores del Holocausto, y él termina sobreviviendo gracias a su espíritu de lucha y determinación. Tras la guerra, se une a la resistencia judía y participa en la lucha por la creación del Estado de Israel en 1948.

    A lo largo de la novela, Lior se convierte en un soldado y líder carismático, enfrentando enemigos tanto externos como internos. A medida que avanza la trama, su vida se entrelaza con figuras históricas y conflictos reales, explorando la construcción de Israel, las tensiones con los países árabes y el impacto del pasado en su presente.

    La narrativa de Uris destaca el sacrificio, la valentía y el costo personal de la guerra, ofreciendo una visión apasionante y emotiva de la historia judía y de la formación de Israel.


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  • El peso de la infancia (Y del portafolio)

    El peso de la infancia (Y del portafolio)

    El peso de la infancia

    Y el del portafolios

    Cada mañana, el mismo ritual. Levantarme tempranito para meter todo en aquel portafolio marrón que parecía crecer en responsabilidades pero nunca en tamaño. A mis diez años, esa mochila pesaba como la gran siete.

    El cuaderno de matemáticas, forrado con papel araña; el de lengua con las orillas llenas de dibujitos hechos a escondidas; el de ciencias naturales con hojas arrugadas por algún jugo que se volcó. La cartuchera de plástico duro que hacía ruido como un choclo cuando los lápices rebotaban adentro. Aquel sacapuntas con forma de globo terráqueo que me regaló la abuela.

    La vianda envuelta en papel aluminio, siempre aplastada por los libros. Una botellita de agua que goteaba sí o sí entre mis carpetas. Las llaves de casa atadas a un llavero de superhéroe ya gastadísimo. Y seguro algún juguetito escondido en el bolsillo del costado, mi tesoro secreto para el recreo.

    Y a veces, el peso invisible de alguna tarea que me olvidé hacer, una prueba que se venía, o un secreto intercambiado con algún compañero.

    Ahora, mientras miro a mi piba cargar su propia mochila, me pregunto si siente lo mismo. Si se da cuenta que no solo llevaba cuadernos y lápices, sino todo un universo de posibilidades entre clases y recreos.

  • Finkelstein

    Finkelstein

    Jaime Finkelstein

    Paradigma de un educador

    Al cumplirse 70 años de la fundación de la Escuela Scholem Aleijem

    ALLÁ LEJOS

    Se pasa por la vida y por distintos institutos de enseñanza, habiendo encontrado muchos hombres que han querido y han debido enseñarnos alguna cosa. Pero de entre esos hombres, muy pocos (a veces uno solo), consiguen dejar en nosotros una huella.
    Conocer en los primeros años de la vida a una persona como Jaime Finkelstein, percibir de inmediato su inteligencia y su inmensa fuerza moral, y entregarse casi por entero a beber de sus enseñanzas, a colaborar modestamente en su obra y alentarlo a proseguirla con la adhesión sin límites en todos los momentos: todo ello constituye una oportunidad o una dicha que escapa a cualquier calificación.
    Finkelstein me produjo desde el primer contacto una impresión profunda, que se fue ahondando y diversificando cada vez más durante todos los años que fui su alumno, cuando trabajé como maestro en la Dirección junto a él y cuando me tocó sucederlo en el cargo de Director de lasEscuelas Sholem Aléijem, al concretar él su aliá…


    Historia completa

  • Scholem Aleijem – Escritor

    Scholem Aleijem – Escritor

    Scholem Aleijem

    Escritor

    Scholem Aleijem, posiblemente el autor popular más reconocido de la literatura judía en idish, nació el 2 de marzo de 1859 con el nombre de Scholem Yakov Rabinovitsh o Rabinnovitz en un shtetl (pequeño poblado judío) Periaslav, cercano a la ciudad de Kiev, en Ucrania.

    Su madre Jaie Esther, fallece cuando tiene 13 años, y su padre, Menajen Nujem, vuelve a casarse. Los dichos de su madrastra, ordenados alfabéticamente, son el motivo de su primer escrito. 

    A los 15 años, influenciado por la lectura de Robinson Crusoe, compuso una versión judía de la misma, y debido a la aceptación que la misma tuvo, decide dedicarse a ser escritor, firmando sus obras a partir de ese momento con el seudónimo que lo hará no sólo conocido y reconocido, sino inmensamente popular: Scholem Aleijem, el tradición saludo de los judíos que significa la paz esté o sea con ustedes.Originariamente escribía en hebreo y ruso, además de idish, pero en 1893 decide hacerlo solamente en el idioma popular que hablaban los judíos ashkenazím. Ese mismo año se casa con Olga Loev, hija de un comerciante, de la que fue su maestro durante tres años y con quien tiene seis hijos: Lyla, Ernestina, Emma, Marusi, Elimelej y Najum.

    En los años siguientes escribe una importante cantidad de obras y en 1890 ya es considerado el más popular de los escritores judíos europeos, lo que le permitió poseer una pequeña fortuna, parte de la cual dedicó a promover a otros escritores judíos, publicando sus escritos en 1888 y 1889 dos ediciones de “Die Yiddishe Folksbibliotek (La Biblioteca Yiddish Popular)”.

    En 1890 pierde su fortuna en la Bolsa de Valores, y debido a ello el anuario deja de publicarse, mientras que Scholem Aleijen sigue escribiendo, pero debido a la situación económica lo hace en ruso para un periódico de Odessa, y en hebreo para la publicación de la intelectualidad judía rusa, Vosjod. También en el idioma bíblico escribe en Hamelitz y para la importante antología que editó Y.H. Ravnitzky.

    Es en esos años que Scholem Aleijen enferma por primera vez de tuberculosis, trasladándose en 1891 a Odessa y luego a Kiev.

    En 1905 viaja a en los Estados Unidos, mientras su familia se queda viviendo en Ginebra, Suiza, a donde regresa para seguir escribiendo y realizando giras por los centros judíos dando charlas y presentando sus obras.

    En 1908, durante una de sus giras en Rusia, tiene una recaída en su enfermedad, y pasa dos meses internados en un hospital, quedando por cuatro años en un estado tal que casi le impedía escribir, y por lo tanto mantener a su familia. Durante este período la familia sobrevivió gracias a importantes donaciones de amigos y de admiradores.

    En 1914, la mayor parte de la familia de Scholem Aleijem emigró a los Estados Unidos, residiendo en Nueva York. Su hijo Misha, enfermó de tuberculosis, debido a las leyes migratorias estadounidenses no pudo ingresar al país, debiendo permanecer en Suiza junto a su hermana Emma y murió en 1915, suceso que dejó a su padre profundamente deprimido.

    Un año después, el 13 de mayo de 1916, Aleijem fallece en la ciudad de Nueva York, a los 57 años, y es enterrado en el cementerio judíos de Brooklyn, estimándose que acudieron 100.000 personas a rendirle homenaje.

    Durante su vida fue un ferviente idishista, pero también adhirió al ideario sionista, que está presente en muchas de sus obras, fue miembro de los Jovevei Tzión (Amantes de Sion, agrupación juvenil que propiciaba que los judíos debían vivir en Eretz Israel) desde 1888, y en 1907 participó del octavo Congreso Sionista, efectuado en La Haya, representando a la comunidad judía estadounidense.

    Si bien su obra “Tebie Hamiljeke” (Tevie el lechero) se ha convertido en la más conocida, habiendo sido llevada al cine en varias versiones y también convertida en obras de teatro, entre su innumerable obra creativa se destacan, entre otras, Funem Yarid, su autobiografía escrita luego de su larga convalecencia; las novelas Stempenyu, Las hijas de Tevie, Yossele Solovey, Mottel el hijo del Jazan (cantor litúrgico); las obras de teatro El Doctor, Der Get (El Divorcio), Tsezeht Un Tseshpreht (Dispersados lejos y de par en par), y también un ensayo Oyf vos badarfn Yidn a land (¿Por qué los judíos necesitan una tierra para ellos?).

    Muchos de sus cuentos han sido publicados en volúmenes dedicados a la obra de Scholem Aleijem, y al igual que el resto de su obra traducidos al inglés, hebreo, castellano, entre otros idiomas.

    Su popularidad, debido a la manera en que reflejó la vida judía de su época, lo convirtió en un adalid del ydidsh, haciendo que se lo valorara como el idioma nacional de los judíos de Europa Oriental, y tanto en las comunidades judías de la Diáspora como en Eretz Israel, innumerables instituciones llevan su nombre como permanente homenaje no sólo a su obra, sino a la difusión que realizó de la cultura judía.

    Aleijem Scholem – Cuentos Y Monólogos


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  • El día que Golda visitó a Perón y Evita

    El día que Golda visitó a Perón y Evita

    El día que Golda Meir visitó a Perón y Evita

    En abril de 1951, el matrimonio presidencial recibió a la ministra de Trabajo de Israel, quien más tarde se convertiría en Primer Ministro

    Corría el mes de abril de 1951, cuando llegó a la Argentina la ministra de Trabajo y más tarde primera ministra israelí Golda Meir. El día 9 de ese mes, el general Juan Domingo Perón y su esposa Eva Duarte recibieron a Meir, confirmando la amistad argentina-israelí, un vínculo basado en la importante colectividad judía en nuestro país.

    Los recuerdos de la entrevista entre el matrimonio presidencial y la visitante indican que fue Eva Perón una insistente voz para ayudar al recién nacido estado judío. Argentina fue el primer país de la región en enviar víveres a la nueva nación. Desde 1949 la Fundación Eva Perón había destinado alimentos, medicinas y frazadas en gran cantidad al pueblo israelí para contrarrestar sus crecientes penurias luego de su creación.El gobierno de Perón, por su lado, había nombrado dos años antes al primer embajador latinoamericano residente en Israel, Pablo Mangel, hasta entonces titular de la Organización Israelita Argentina (OIA). Otra muestra de amistad había sido marcada por la visita que el senador Diego Luis Molinari hizo a Israel en marzo de 1950, donde mantuvo reuniones con los ministros de Exteriores (Moshe Sharett) y de Economía (Eliezer Kaplan) siendo recibido con honores en la Knesset y brindando una conferencia sobre historia argentina en la Universidad Hebrea de Jerusalén.

    Como ha demostrado el historiador y vicerrector de la Universidad de Tel Aviv, Raanan Rein, el gobierno argentino estaba ansioso por demostrar con hechos la falsedad de las acusaciones de “nazi” que le proferían los sectores de la oposición. Pero esta política de Perón tenía un costo: lo hacía a contragusto de los nacionalistas de derecha que habían respaldado su candidatura presidencial y de las sedicentes elites tradicionalistas empeñadas en construir el mito de la nación católica, identificando de modo excluyente al pueblo y al Estado argentino con la religión apostólica romana.

    A su vez, el ministro de Asuntos Exteriores Moshe Sharett -quien poco después se convertiría en el segundo Primer Ministro de la historia de su país- llegó a Buenos Aires dos años después, a mediados de abril de 1953. Su visita se produjo en el marco de una gira que incluyó Chile, Brasil y Uruguay. Rein relata en su ensayo ¿Argentine Jews or Jewish Argentines?: Essays on Ethnicity, Identity and Diaspora (2010), que, inicialmente, Sharett había dudado en incluir a la Argentina en su periplo sudamericano. El ministro temía que aparecer como amigo de Perón pudiera dañar las relaciones de Israel con los Estados Unidos. Sin embargo, las insistencias del embajador Yaacov Tsur lo convencieron de hacer el viaje. Rein recuerda que Perón y Jerónimo Remorino (entonces canciller) buscaron darle a la visita una significación especial otorgándole estatus de visita de Estado.

    El embajador Tsur, por su parte, había enviado un cable a Jerusalén tras presentar sus cartas credenciales ante Perón, en agosto de 1949, en el que señalaba que “desde el arribo a este país, no estoy de acuerdo con la visión común que solamente visualiza la parte negativa del régimen”. Tsur describió la ideología de Perón como “brumosa”. Y explicó a sus superiores que “las masas se estremecen ante él por una razón: después de décadas, el pueblo tiene por fin a un presidente que se ocupa de las condiciones en las que se desarrollan sus vidas… (aunque) por supuesto en este régimen hay también muchas cosas que son indefinidas, turbias, falsas e hipócritas”.

    Golda Meir viajaría a la Argentina en otras dos ocasiones. En 1958, siendo canciller israelí; y en 1968, como Secretaria General del Partido Avodá. Argentina fue uno de los pocos países que brindaron ayuda humanitaria durante la guerra de la independencia israelí. Un observador indicó que hasta el día de hoy pueden verse en algunos kibutz muebles, implementos agrícolas, frazadas y sábanas con el sello de la Fundación Eva Perón.

    Golda Meir, líder sionista laborista, diplomática y cuarto primer ministro de Israel, había nacido en Kiev (Ucrania) en 1898. Ocho años después, su familia emigró a los Estados Unidos y se crió en Milwaukee (Wisconsin). para luego unirse al movimiento juvenil sionista y luego, junto a su marido Morris Myerson, en 1921, emigrar a lo que luego sería el Estado de Israel. Más tarde se convertiría en una figura central de la Histadrut (Confederación General del Trabajo) y activa dirigente de la Agencia Judía, entonces bajo la conducción de David Ben Gurión. Una vez constituido el Estado de Israel, en 1948, pasó a desempeñarse como embajadora en la Unión Soviética para luego ser elegida miembro del Parlamento, ministra de Trabajo, canciller y finalmente primera ministra (1969-1974).

    El historiador y ex director del Archivo General de la Nación Emilio Perina destacó que “contrariamente a lo que falsamente se ha sostenido durante años, el hecho de que una figura de la talla histórica de Golda Meir haya visitado a Perón demuestra que su gobierno no era considerado nazi ni mucho menos” y recordó que “la ayuda brindada por la Argentina demuestra la generosidad de Perón hacia el naciente Estado de Israel”.